domingo, 19 de abril de 2009

RELACIONES PELIGROSAS




Acabo de ver en la Prensa, que en el Perú van más de medio centenar de mujeres asesinadas por sus parejas en lo que va del 2009, imaginense cuantas habrá que no murieron al ataque y son lesionadas impunemente. También asesinatos pasionales a cada rato. Escoger pareja es un tema complicado, te enteras de como es ya viviendo con ella y compartiendo el día a día, antes sólo te queda ponerte mosca y no dejar detalles sobre costumbre y su entorno para saber de que pie cojea. Les cuento.


Trabajando en el Cercado de Lima, una mañana al abrir la ventana de la oficina que estaba en un tercer piso, me llamó la atención un anuncio chillón de un nuevo local para los desayunos; quedaba en la acera del frente y una chica barría el ingreso. Yo todo sapazo desde mi ubicación le dije "Hola, ¿Tienes desayuno?, ahi voy". la joven tenía el perfil de la mujer que me gusta, mediana estatura, limpia, de buen humor y buenas piernas. Suficiente. Logré captar su atención, la de su hermanita y la de su madre; asi que pasado el mes ya salíamos por ahi y me calentaba rico con la comadre.




Ella tenía unos 25 años, una niña de 5 y el ex marido era Militar. No me preocupé de ese asunto, lo pasado pasado pues, pero el pata hizo su aparición de buenas a primeras, cada vez con más frecuencia lo encontraba sentado en una de las mesas del negocio jugando o haciendo tareas con la niña. El mensaje era claro, yo no me hacía paltas, lo saludaba guardando las formas, pero mi chica se ponía muy nerviosa con ambos al frente. Decidí hablar con ella sobre el asunto y me dijo que la intención de él era molestarnos y que yo me aleje de ella. "ah bueno, eso no va a pasar", pero pasó otra cosa.





Ella se desapareció un par de dias, me decían que había viajado urgente a casa de un familiar a provincias, pero tampoco veía al pade de la niña, obviamente me incomodé y esperé lo peor, pero una llamada anónima (su hermanita) me puso en alerta de lo que en realidad estaba pasando. El padre de la niña le había propinado una golpiza e intentado abusar de ella y estaba escondida en casa de una prima por seguridad; yo que no me voy con vainas, por la via legal ubiqué y enfrenté al pegalón, este se puso muy machito conmigo, pero al ver el efecto legal de su accionar se comprometió a alejarse de ella, pero no de la niña. Yo no acepté tal promesa mentirosa y luego de llevarla al médico y poner las denuncias hice lo imposible hasta sancionar al sujeto, pero ella trató de minimizar el asunto argumentando no poner en riesgo el futuro económico y mental de su hija.

Ya superado el incidente y curadas las heridas, retomé el camino estando muy alerta a cambios en ella y aclarando mis intenciones sanas pero sin compromiso, apoyandola en lo que pueda y deba. Una mañana en mi casa, saliendo para el trabajo se apareció con sus cosas pidiendo ayuda por haber sido amenazada de muerte por el fulano y la advertencia también me incluía. Obviamente ya no salí de casa y hablé seriamente con ella, sobre su futuro y el de su hija.





Durante los dos días que estuvo conmigo la protegí y busqué al pegalón quien me juró por los mil dioses que no había hecho ninguna amenaza y que ya había tirado la toalla con ella y que además yo cuidara de su hija, es ahi que esta chica confiesa estar molesta con el ex, por que se había enterado que este tenía otro compromiso y esperaba otro nene y que me decidiera a formalizar algo con ella, ya que tenía una propuesta amorosa muy "ventajosa" de un empresario que tiempo la venía cortejando y que no sabía qué decidir sobre el tema.

¡Ja! me dije. Se me fue todo el encanto con la mujer, ya no apetecía ni escucharla, caí en que necesitaba ayuda profesional urgente para que se estabilice, lo mejor que pude hacer es conseguirle el apoyo de una amiga sicóloga para que la atiendan, orientarla a que decida qué es lo que mejor le acomoda y me alejé de ella hasta hoy en día.No sé cuál de las tres acciones fue lo más acertado, pero hoy por hoy tiene otro nene y vive tranqui con el pata que apareció en su vida; nos saludamos afectivamente las pocas veces que nos vemos y sólo la miro a los ojos. Punto.

Pasaron como tres años de esto, tímidamente me aparecí una noche por casa de su madre, el negocio ahora era de locutorio telefónico y casi me da un soponcio cuando la escultural muchacha que me daba un abrazote enorme como si fuera el único hombre en la tierra; era la hermanita de mi ex. Asumare, la chibola que ya tenía 18 años había crecido en todos sus extremos de una manera sorprendente, traté de dialogar con ella lo más natural que pude, pero finalmente no pude con mi genio y quedamos en recogerla del Britanico donde estudiaba inglés.




Conversamos mucho, comimos algo, bebimos poco, pero nos dimos bastante cariño. un mes iba aquella muestra de afecto mutuo. Parece que ninguno de los dos quería saber cómo había pasado lo que pasaba y más aún, cómo iba a terminar, asi que llegó el momento en que tuve que tocar el tema del no compromiso. Ches, la respuesta me dejó helado. Me dijo "¿no te has enterado todavía, verdad no, nadie te ha contado?". El relato fue el siguiente "yo tenía un enamorado el año pasado que tuvo la desfachates de salir y estar con una amiga mía, ella me lo contó después y yo terminé con el chico; él me quizo convencer de volver pero yo no lo acepté, y lo que hice fue estar con un amigo que me pretendía".


Yo me estaba aburriendo con el cuento, me contaba cosas de chibolos "que lo dejé, me dejó, volví, estuve con mi amigo", etc.; cuando derrepente comenzó a hablar pausado, temblar un poco y dejar escapar unas lágrimas; "yo caminaba con mi nuevo enamorado por el cine de la vuelta y se apareció mi ex y atacó a mi enamorado clavándole varias puñaladas y lo mató; él (el asesino) está fugado y me para amenazando por el hotmail y contigo me siento protegida y quiero irme a tu casa".


Comprenderán que yo cual Thriller americano, ya sentía las puñaladas por mi espalda ahi sentado dentro de mi auto, le recriminé el no haberme puesto al tanto antes, exponiéndonos a ambos sin tomar precauciones; asi que otra vez a la sicóloga y gracias un trabajo en conjunto se logró hacerle una trampa por internet y atrapar al tipo, que sigue en Luri y tiene para rato.

Luego de eso ya más tranquilos todos hablamos nuevamente sobre el tema y decidí alejarme cuando ella comentó que aún sentía "algo" por el criminal y que al finado nunca lo quizo como pregonaba. ¡Recontraplop!, traté de dejar todo en orden y nuevamente me alejé de aquella familia.




MIRA LA MORENA


Trabajando en un Super conocí a una chica morena de unos 22 años, guapa, de cintura pequeñita y derrier sandunguero. Nos saludabamos con cortesía y nada más, hasta que un día escuchó la tonada de mi celular y me comentó que a ella también le gustaba la salsa cubana; yo obviamente ya me conocen le entré a la charla salsera y le obsequié un CD con lo mejor que tenía en mi compu. Ella por su parte me invitó a participar de sus salidas de viernes a la Calle de las Pizzas en Miraflores, a donde iba religiosamente con sus amigas. Yo me hice el gil con la invitación, pero caí un viernes por la zona con un par de refuerzos y lo que vi no me gustó.


Mi nueva amiga y sus amigas vestían unas diminutas faldas y se ponían muy coquetas con cuanto gringo las saludara o se acercara a ellas. Mis patas estaban como caballos relinchando y ya nos lo pude contener más y se lanzaron al cortejo, poniéndome como padrino del evento. Ella hizo las presentaciones formales y los detalles los hizo a la oreja de sus yuntas, yo me tomé un par de chelas, moví el mondongo una vez y luego de una hora el trio femenino se mudó a otro local sin avisar.

No fueron necesarias las disculpas, yo entendía por donde iba la cosa, ella ya en el trabajo buscó acercarse más a mí de manera maternal, me habló de su nena de 4 años, del padre poco responsable y la mala suerte de tener padres separados, etc., yo la escuchaba pero no atraqué ni una invitación más, pese a que ya la misma era sólo para dos. Si mal no recuerdo yo estaba cortejando a mi actual pareja, asi que mal haría en cargarme un bulto innecesario en mi carga familiar. Acabó su campaña, levantó su módulo de atención y no supe más de ella.




Pasado unos siete meses cruzaba Prolongación Tacna en el Rímac, me ganó el semáforo y quedé en la berma central, cuando en igual situación apareció una chica con una espalda que yo conocía. Era ella llevando de la mano a su nenita, yo me quedé parado y calladito para que no se percatara de mi presencia, pero volteó y mirándome con detenimiento me dijo "Señor, cómo le va", yo la saludé, cogí de la otra mano a la nena y cruzamos la pista; los varones que pasaban por mi lado no podían dejar de voltear a verle el trasero a la mujer, eso me perturbaba un poco y me causaba gracia.


Me preguntó muy intresada si estaba trabajando en el Rímac, le dije que no, pero que estaba a su servicio. Esto último la animó a contarme que había sufrido un ataque en su quinta por parte de unas vecinas y que la comisaría no hacía nada al respecto; yo me disculpé por estar ocupado en ese momento, pero me comprometí que pasado dos días nos veríamos en el mismo lugar pero una hora antes. Y asi fué.

La muchacha se vistió como para ir a la calle de las pizzas, ¡My God!, me saludó con besito, hasta cargué a la nena y nos subimos a un taxi, ella se sorprendió diciéndome que la comisaría estaba a tres cuadras, no quize decirle que no me atrevería a caminar ni una cuadra con ese vestido a mi costado y ya sentados con el cuello que se le quería salir al chofer, puso su mano debajo de la mía y su cabeza en mi hombro. Yo me puse en Fa, le quize sobar las piernas y darle un mordisco a su oreja, pero la niña no dejba de mirarme, asi que tranqui moreno.




Antes de entrar a la Delegación me contó más detalles sobre el suceso, me dijo que las agresoras eran su prima y su tia que vivían en la misma quinta a dos puertas de su casa y que el poblema había sido por no querer compatir el Cable mágico y que estas le habían arañado el rostro mostrándome las pequeñas huellas que cubría con su cabello ensortijado. Busqué gente conocida dentro del local, encontré uno que hacía tiempo no veía y luego de saludarnos lo llevé al encuentro con la morocha, mi pata se puso tartamudo y escuchó atentamente el relato de ella y las respuestas a todas las interrogantes que se le ocurrió. Nos dejó esperando y fue a averiguar sobre el caso, para luego de volver sugerirme esperar unos minutos que iban a buscar el expediente, yo ya con la hora encima me despedí prometiendole estar al tanto sobre el tema, volviendo a darle mis teléfonos y recomendandola a mi pata para que vea su tema y luego me informe.

Mi pata me llamó dos dias después y me citó a la comisaría solo, me pidió una respuesta sincera a la pregunta de qué relación tenía con ella, yo le dije que solo era una conocida del super y que bueno por ahi me podía resbalar pero sin compromiso; mi compañero me dijo "compadre, es fulana es mujer de un apretón (asaltante de bancos, secuestrador) y la que ha sacado la michi es la otra mujer que es su prima con ayuda de la madre que es su tia"; Chuschis, que bonita familia" - me dije - "asi pues moreno, dime si quieres meterte en este lío"; "na´ compañero, gracias por el dato; el apretón no me preocupa, pero encamotarse con gente de peligro no es mi vacilón".



Durante un par de semanas no contesté llamadas que no conociera, evitando a la "apretona"; sin embargo, tres meses después me llamó muy angustiada y hablando atropelladamente me pedía ayuda por que una de sus tías había sido detenida en el Rímac por Delito Contra el Patrimonio (robo) y que me esperaba en la Comisaría, obviamente no fui y esperé que ella se diera cuenta que ya no esperara ninguna atención de mi parte y al parecer lo entendió asi.

Hace un mes me tropecé con ella bajo el puente Santa Rosa en el Rímac, nos saludamos, al menos ella no mostró ningún resentimiento hacia mí y renovó la información de su fono; como yo tomaba una cremolada le invité otra y hablamos unos minutos, me preocupé de no comprometerme a nada con ella y menos mirarle el popó.




Hace pocos dias mientras iba para el almuerzo con uno de mis jefes cerca de la chamba, coincidí con ella en la puerta del mismo local, la saludé y me comentó que buscaba casa y que le avisara si sabía algo, estaba con una doña mayor y luego llegó un tipo con una pinta asi tipo "Canevo", mi acompañante no pudo dejar de comentar "los atributos" de la joven, pero luego de ponerlo al tanto, mejor le dió curso a su ceviche.

Yo como pata de barrio, que trabajo en barrios y me gusta la gente de barrrio, lógicamente me relaciono con personas de todo calibre, buena, muy buena, mala, muy mala, pésima, etc; pero especialmente para el amor y las calenturas, me gustan las mujeres sanas en todo sentido.


Y eso que no les cuento lo de mi vecina, una chibola que .....






sábado, 14 de febrero de 2009

TÚ CAVIAR Y YO TORTILLA





Blanco calato con delantal : ¡CHEF ERÓTICO!.
Negro calato con delantal : ¡CHOCOTEJA!.
Injusticias de la vida.


En el supermercado había una chica que me gustaba mucho, tenía unos gestos muy femeninos que me ponían en fa. Yo cada vez que podía cogía chocolatitos de la degustadora de Ibérica y se los llevaba, lo mismo hacía con la degustadora de Donofrio y de los yogures, jajaja, todo "de bajada"; desgustadora que se cruzaba en mi camino perdía algo de su mercadería y yo se lo daba a ella, a veces le decía "cierra los ojos y abre la boca", ella muy emocionada lo hacía y ¡jua! le introducía un wafler pequeño, unas uvas sueltas o un vasito con agua mineral o alguna bedida Diet. Yo me decía para mis adentros "ya la tengo, ya, ya", pero cuando la inivitaba a comer a la calle, "nones camarones"; "ya pues vamos" le rogaba todos los fines de semana, ya sea para el almuerzo o a la salida; "te llevo a comer algo rico, tú decides pe", y nada la muchacha no cedía.



De tanto que me arrochaba ya medio serio le pregunté "dime por qué no quieres salir conmigo y te dejo en paz", ella respondió soltando un suspiro de cansancio "es que yo tengo mi enamorado señor", "ashá, bueno, cuando no tengas me avisas sha" y la dejé de corretear, pero a los dos días volví al ataque con unos "minis cua cua" para ella y una chibola a la que instruía en el arte de atención al público. Nuevamente insistí salameramente poniendo a la chibola de testigo "ya pues mamita, vamos a comer afuera, llevamos a tu amiga si quieres", "ay señor, verdad, yo tengo mi enamorado" me dijo mirándo a la chica nueva, "sí señor, su enamorado es Chef" sentenció la chibola como diciéndo que de hambre no adolecía"; es ahi que me achore´y sin perder la compostura le dije en voz baja pero socarronamente con la mirada torcida "mira, tu novio será lo muy Chef que quiera, pero yo te hago una sopa que te dejo calva". La chica que me gustaba se llevó la mano a la boca conteniendo una exclamación de sorpresa y se puso roja, roja, muy roja y se sentó en su banquito y me miraba y la miraba a la chibola. La chibola que al parecer no tenía costumbres sexuales no sabía si sonreirse o ponerse sería y miraba a su compañera y me miraba a mi y no entendía por qué tanta nota por el potaje mencionado. Yo sosteniendo firmemente lo dicho, jajaja, salí raudamente con rumbo desconocido jajaja. Pucha, se me pasó la mano, asi que durante la semana evitamos mirarnos siquiera, hasta que poco a poco ella aún sonrojada y algo risueña me decía "se pasó señor ah, se pasó"; solo me quedó decirle "¿salimos?", ¡nooooooooo! dijo despacito y haciendo puchero. Asi que ni hablar compadre. "tú caviar y yo tortilla".

lunes, 19 de enero de 2009

SÁBADO CORTO



Una chica que trabaja en una concesión me detuvo el otro día y me dijo "mire señor" mientras me enseñaba su brazo estirado hacia mi cara y con el puño adelante, yo pensaba que me hacía una simbología proletaria, o una amenaza de golpe, en fin; ella al ver que no daba con su mensaje, movía el puño oscilante para que me percatara de algo, y fue que le dije, ¿ah, que bonita tu sortija!, ¿sortija? me dijo molesta "¡es un anillo de compromiso señor!", asha, ta bonita - seguí, ¿qué, no le gusta?, "no hijita, no es eso, lo que pasa es que la verdad yo no sé mucho de esas cosas" - dije disculpándome - "¿no me diga que usted nunca ha pedido a nadie?", jajaja, me reí con ganas por que en verdad lo mío nunca ha ido por esos canales; recuerdo haber hecho dos remedos, pero fue ya cuando estaba en falta. Le quize decir a esta ¿novia? (no sé como se le dice a una chica que porta un anillo de compromiso), que en mi caso fue con prenosticón positivo de por medio y ¡ya!, compromiso hecho, al menos me ahorré varios anillos.

A ver, uno primero le dice a la chica (o ella a él) ¿quieres casarte conmigo, no?, y ella luego de dar el "sí" recibe un anillo que lo debe portar hasta que se case ¿sí? y de ahi, el "novio" va a la casa de ella con sus viejos y "pide la mano" de la novia ¿no?, (creo que para lo de mi hermano fué asi y yo fui en representación de mi viejito); de ahi viene el matri y tararín tararán, ¡fuistes!. Sí, creo que asi es; bueno, les repito que conmigo nunca fue así (ni será).

Hubo dos momentos que volví a pensar en reincidir con lo de comprometerse sentimentalmente, pero a veces no solo depende de ti y de ella, la familia influye mucho. Les cuento, los primeros meses de 1997, hace más de 11 años, por aquel entonces con 32 agostos (bacán), aqui en "Los Conos de Lima" eran muy común las parrilladas, polladas, anticuchadas, etc; nada mejor que organizar una para agenciarse de un dinerillo para cualquier empresa; en mi segunda chamba era común hasta podría decir obligatorio asistir a una luego de terminar el trabajo semanal; con un universo promedio de 30 trabajadores de buen diente, sedientos y bailadores irrefrenables, cualquier actividad bailable que se programara tenía el éxito asegurado.






Una compañera hizo la invitación a casa de su hermana a pasar la tarde de aquel sábado de "parrillada", yo aún fresco de nostalgia con mi sorpresiva y reciente "soltería", no me negaba a distraerme con los amigos, la música y la cerveza. Fui uno de los primeros en llegar, me presentaron a la familia y a disfrutar de la charla hasta que alguien se lanze a la pista; entre los familiares había una chica de unos 19 años muy risueña y de cara graciosa, tenía unas ligeras pecas y sus ojitos parecían girar 360 grados en paralelo dentro de su rostro (jajaja, estoy exagerando un poco). Bueno, ella jugaba con un pequeño igual de inquieto sin participar de la reunión, hasta que alguien me pidió que buscara "buena salsa" dentro de los cassete y pocos CDs que habían, de tal manera que como jugando me autoasigné la taraea de DJ salsero, aumenté algunos disos que tenía en el auto y ¡sabor!; pero pasó que tuve compañía, la muchachita cuyo nombre era igual de gracioso que ella (tenía nombre de una marca de Café) se me acercó y se puso a revisar mis selecciones y Cds. nuevos, manifestó mucho interés por la música del caribe, me preguntó "quién es el mejor salsero", traté de ser didáctico sobre las diferentes tendencias en la música latina llamada "salsa", desde su temática, región, grupos, orquestas, cantantes y demás; hablamos sobre la cumbia, el merengue y la trayectoria de los "salseros" reconocidos por aquel entonces; al parecer logré captar su atención por que no nos despegamos hasa que terminó la fiesta. Bailamos regular, tomé más, hablé demasiado y cuando me di cuenta era el último en salir, monté en mi carro y derechito a casa muy contento.


Ya pasados varios dias de aquel tono, no había podido recordar si me dió algún teléfono o yo le había dado el número de mi Beeper para comunicarnos, revisaba cuanto papel tenía y no había nada al respecto, entonces no me quedó mas remedio que hablar con su tia en el trabajo y preguntarle cómo me podía comunicar con ella; su tía se sonrió sarcástica y me dijo sin mirarme "que se entere su esposa no mas", intenté aclarar mi nueva situación amorosa, pero caí que casi nadie lo sabía y le baje el tono al pedido; caballero, ya pasará algo dije. Y pasó.

Un viernes, un par de semanas después, trabajé en la mañana en la empresa y guardé mi auto en el depósito que también servía de dormitorio del vigilante con duchas y todo, en la tarde fui a una reunión institucional y regresaba medio choborra desde San Isidro hacia Lima a eso de las 7 pm en "El rápido" por la via expresa; por mi leve estado etílico, viajaba incómodo de pie, asi que decidí bajarme en la Plaza Bolognesi y tomar un vehículo vació para dormir el resto del trayecto; subí a una coaster hacia Ancón y me acomodé al lado izquierdo pegado a la ventana, me acurruqué cual perro con frío para desmayarme hasta Pro, cuando un cosquilleo por la barriga me hizo girar la cabeza; era "la chica con nombre de marca de café", que matándose de risa me decía "cómo está señor jajajaja", yo medio aturdido y más avergonzado por mi estado la saludé con moderación pidiéndo disculpas; "vengo de mi facultad, voy para mi casa jajajaja" dijo; al decirle que no recordaba mucho de la parte final de nuestra charla de aquel día, ella me comenzó a narrar nuestros diálogos sin dejar de reírse.


En determinado momento ya no aguanté mi incomodidad por el tráfico y"los humos" que tenía y decidí bajarme no sin antes darle mi número de Beeper y pedirle su fono para comunicarnos; "¿qué, ya se baja?, "sí mamita, voy a sacar mi carro del depósito"; "vamos, lo acompaño y me jala a mi casa", además dijo querer confirmar lo bien que (según yo) sonaba el equipo de sonido de mi carcocha. No solo saqué el auto, sino que me bañé y me puse decente para la niña; nos estacionamos en una avenida medianamente concurrida en Los Olivos, escuchamos salsa con muy buen sonido, comimos hamburguesas y a diferencia del tono pasado, se tomó un par de cervezas comigo. Me asustó cuando me dijo "vamos a su casa a ver los 500 cassette que dice tener"; el susto era en parte por lo "mandada" que era la chiquilla y otra que a mi casa no le pasaba la escoba desde la última navidad, asi que ni hablar, pero quedamos que el sábado de la siguiente semana ibamos de todas mangas temprano para grabarle un cassetes con las canciones que ella quisiera.



Llamé un par de veces a su casa, no la encontré o no me la pasaron, me identificaba como compañero de estudios, pero un mensaje al beepeer me puso tranqui y se confirmó la salida para el sábado en la tarde; abandoné las polladas, anticuchadas y cuanta reunión hubiera para aquel día; mi casa de a pocos quedó impecable, compré forros a los muebles, vasos decentes, traje un vecino mil oficios para algunos arreglos y compré un millón de discos en el hueco. Nos encontramos en el reciente inagurado Metro de Los Olivos, compré cosas que finalmente no comimos, cerveza, cigarros y a la casa. Le mostré una caja grande llena de cassettes mayormente salsa y trova, sobre esto último tuve que hacer un capítulo aparte para hacerle conocer de qué trataba el tema, pero creo que no le interesó; uno a uno fueron sonando los temas tropicales con su bailecito incluído y bebimos moderadamente; fuimos felices de 3.30 a 9 de la noche, previo sanguchón y risas interminables en el auto, la llevé de vuelta muy cerca a su casa. "Nos vemos el sábado a la misma hora" sentenciamos ambos y asi fué.

Sábado al fin, terminé de estudiar

te propongo un hermoso plan

que no deje sin repasar las canciones el baile,

comer algo en la calle y después por supuesto amar.

Silvio en concierto u otro que se parezca

está bien para comenzar sus canciones me hacen pensar

y si alguna le pido y ella canta conmigo

qué amor nos envolverá.

Cuando por las mañanas iba a la empresa y por las tardes en mi oficina, en la pantalla de la PC veía su rostro riéndose; acepto que me enamoré de ella, no sacaba de mi mente su cuerpo delgado, frágil, sus ojos chispeantes, su risa endémica; la deseaba mucho, ¡caricho, como demora el sábado en llegar!; contaba los dias, cogía el teléfono, marcaba su número pero colgaba antes que se activara el sonido de llamada, ¡ay dios!. Y llegó el segundo sábado, me recibió con un movimiento de cintura cumbanchera sin dejar de reírse; yo bien afeitado, cabello corto, oliendo a BRUT, sin resaca, descansado y con un hambre milenario por que dejé de comer una semana atrás para bajar la barriga; compramos lo necesario y ¡a la casa!. Faltando un par de horas para que se vaya nos sentamos en el sofá, me atreví a besarla casi como quien no quiere la cosa y con Trova de fondo musical la cogí por la cintura y la subí sobre mis piernas; la seguí besando una eternidad, me enamoré mucho más, ella no sé, hablabamos en silencio y nos reíamos escondiendo la cara cuando tocaban la puerta y nos quedabamos quietecitos; asi empezamos a amarnos luego de un par de sábados más.


Sacrifiqué la canción del final

con la idea de conseguir

que ella al salir disfrutara un lugar

y una pizza para seguir.

Luego al bailar en la fiesta frugal

toda el agua la consumí

más que final prometía el vibrar de su cuerpo pegado a mí..


Fue un cambio importante en mi día a día, meses que en mi cabeza solo me asaltaba el tratar de cuantificar cuanto de culpa tenía en mi ruptura conyugal; esta nueva oportunidad de hacer bien las cosas (con ella) me entusiasmó mucho y decidí remar hacia buen puerto.

Para el quinto sábado caminabamos dentro del supermercado y hacíamos planes para vernos más seguidos y compartir más de lo que podíamos y teníamos en esta ciudad para disfrutar; ibamos hacia las cajas a pagar lo escogido cuando noté que se alejó de mí; pensé que iba a coger algo que se había olvidado, pero se detuvo frente a una mujer mayor que estaba acompañada de otra parecida, un hombre mayor también y un pequeño; me quedé parado observando como esta mujer mayor le hablaba despacio pero muy molesta, le recriminaba y hacia ademanes de querer darle una bofetada, di unos pasos hacia ellos a fin de saber exactamente qué pasaba, pero no fue necesario, recordé a la señora, era su madre, la tía y el padre también estaba ahí pero no decía nada, el tío solo me miraba molesto y nada más; el pequeño quería safarse de la mano de la tía y quería venir hacia mi, cuando todos dieron media vuelta y a punta de pellizcones se la llevaron al estacionamiento; dejé la canastilla en el piso y los seguí de lejos a ver qué pasaría; todos subieron a un auto que manejó el padre y se fueron, yo regresé a buscar la canastilla, me senté un rato a ver si recibía algún mensaje y ver que hacía, pero el beeper nunca más recibió nada que fuera de ella; las semanas, los meses pasaron y no hubo manera de saber de ella; un pequeño saludo envíado con un chofer de la empresa quien fue a su casa a recoger un encargo familiar revivió mis esperanzas de reencontrala, la hice llamar a su casa con una amiga y luego de muchos meses hablé con ella y se disculpó por lo sucedido y que lo mejor para ambos era dejar las cosas ahi sin rencores y que la entendiera que tenía que preocuparse por sus estudios y no se que más; a la mela, me sentí mal por como terminaron las cosas, yo tenía buenas intenciones, se me ocurrió hablar con sus padres, pero ella misma en una segunda comunicación me hizo saber que no estaba interesada en reanudar la relación, asi que media vuelta y con la música a otra parte.

Y comenzó nuestro peregrinar

procurando cada estación

que creciera nuestra intención,

ni el mal gusto, las colas,

las próximas horas pudieron con nuestro amor.

Casi de día nos llenó de alegría

el frescor del amanecer su sonrisa fue un renacer

y otro sábado habrá y otra suerte quizás

pero nunca dejes de amar,

jamás.

A mediados del 2002 creo (me disculparán con lo de las fechas si es que me equivoco, pero por ahi es), me "destacaron" para apoyar a un empresario "nuevo y emergente", ya tenía como 3 meses trabajando en este segundo reingreso; habían dos chicas que casi tenían el doble de tiempo trabajando que yo, eran hermanas y llegaban juntas y se iban juntas; la mayor tendría unos 23 años, de estatura media (para las peruanas 1.60 es estaura media), agradable, mestiza y algo reservada; la otra era uno o dos años menor, más baja que la mayor, blanca, muy parca y tirante para hacer sus cosas. Yo había terminado una relación algo tumultuosa con una colega muy joven y estaba de "descanso", asi que no me preocupaba en analizar las actitudes y comportamientos de las hermanas. Solo te saludaban si tú primero las saludabas y cuando se iban huían sin decir nada; trataban en lo posible de no entablar diálogos extensos con nadie, sin embargo eran eficientes en su labor, cosa que a las finales era lo que le interesaba al dueño.



Se dió por aquel entonces que a pedido de una entidad estatal se debían formular documentos con requerimientos similares en su fondo pero diferentes en su forma; me asignaron dicha tarea, pero por una cuestión de ortografía y estilo, solicité la asistencia de una persona para mi labor, siendo puesta bajo mi dirección la hermana mayor. La premura y el cuidado en el trabajo a realizarse derivó en el aislamiento físico de ambos con el resto de trabajadores, nos ubicamos en un ambiente apartado y cómodo, con ciertas facilidades para el trabajo en relación al horario y alimentos.

La naturaleza de la misión derivaba en intercambio de ideas y opiniones, yo traducía la directiva gerencial, ambos aportabamos ideas, las discutíamos y una vez decidido qué se hacía, manos a la obra; la primera semana todo fué muy formal, casi hablabamos y coordinabamos sin mirarnos a los ojos, a la joven parece que no caía bien que estuviera jerarquizada bajo mi dirección, ella era ya casi una profesional en su rama y yo que se sepa tenía abandonado los estudios hace mucho, traté de compensarla no cuestionando la música que escuchaba todo el tiempo y no tuve más que soplarme "Ritmo Romántica" todo el rato, pero en fin, mi posición de conocedor de lo que se quería me ponía en esa situación que al margen de la tirantes, se plasmó en buenos resultados que eran reconocidos por la gerencia. Para la primera quincena de chamba ya nos saludabamos con besitos en la mejilla, pero sólo en privado por que ante los demás era "señor buenas tardes" y "señorita buenas tardes", asi lo decidió ella unilateralmente; como yo llegaba para la tarea en la tarde, por la mañana me comunicaba por fono con ella e intercambiabamos puntos de vista y ya en la tarde el trabajo era "en pared". Pasados los dias y habiéndo sistematizado la chamba, me tomaba la libertad de hablarle más de la cuanta a la joven, descubrí interés en las tonterías que le contaba sobre mi trabajo de la mañana lejos de ahi y me preguntaba sobre mi vida, mi familia, mis estudios, mis travesuras, etc; hicimos migas y poquito a poquito me fue gustando, llegando incluso a soñarla mordiendole sus pantorrillas bien formadas, y de verdad que era hermosa.


Es una lástima que no estés conmigo

cuando miro el reloj y son las cuatro

y acabo la planilla y pienso diez minutos

y estiro las piernas como todas las tardes

y hago así con los hombros para aflojar la espalda

y me doblo los dedos y les saco mentiras.


Asumo que algo bueno debió haberle comentado a su hermana menor sobre mi, ya que en una oportunidad accedieron ambas a que las llevara cerca de su casa en mi carcocha, cosa que habían rechazado antes, más por la pequeña que por la mayor; ahi aproveché para ser más acequible la relación con ambas y me fue bien ya que en lo sucesivo incluso se generó una salida a bailar con un grupo del trabajo. El día del bailongo me sorprendió la cantidad de patas que confesaron querer tener una salida más caliente con la hermana mayor, lo que me hizo ponerme en alerta y comenzar a dar el primer paso para acercarme más a ella y a ver si el sueño se hacía realidad; fui moderado con la bebida, igual con el baile, lo mismo con la charla, calculé todos mis movimientos, no me deseperé en estar a su lado como otros patas, sabía que a las finales yo iba a salir ganando en esa pequeña batalla e incluso me despedí temprano, para que ellas me pidieran que las lleve por ahi a su casa; asi fue.


El trabajo encomendado terminó a la sexta semana, volvimos a nuestras ocupaciones habituales y yo la comenzé a extrañar más de lo debido, la llamaba en las mañanas y le decía que mis labores ya no eran gratas sin su compañia, su sonrisa y su perfume; en las tardes a escondidas le tiraba bolitas de papel cuando la veía y ella me amenazaba con el dedo decirle al gerente mis travesuras, asi fue que yo ya no daba más, estaba muy pero muy caliente por ella, no dejaba de mirarle las piernas cada ves que podía, sus lunares me hacían fantasear en las noches solo en mi cama; asi que decidí invitarla a salir solos a cualquier lugar, lo pensó unos dias y me dijo que sí, "salimos pero me tiene que recoger en mi casa", "yo te recojo hasta en la china si quieres" sentencié y me preparé para ese sábado. Si bien es cierto llevé mi auto, lo estacioné como a dos cuadras de su casa, es que mi carro estaba matado, el sonido del equipo era buenazo, pero la pinta era punto en contra ante gente decente.

Me puse a analizar el trasfondo del "ir a su casa" para llevarla a cualquier lugar; la lógica me decía pues que "una buena muchacha de casa decente, no puede salir", la vez pasada estaba con la hermana y bueno ahora la aventura era sola, debía hacer las cosas como correspondía; yo asumí que era lo correcto, entonces ensayé o me imaginé el diálogo con su madre (el papá creo que era finado o no vivía con ellas, no había querido ahondar en ese detalle, salvo que ella lo mencionara), en todo caso justo esa salida era para conocernos más, yo no le había robado ni una caricia, ni un beso, ni una sobadita, nada, ahi más o menos debían aclararse las cosas por donde iban a discurrir el acercamiento; me emocionaba y me asustaba la formalidad del asunto, pero definitivamente había que seguir con las formas y nada me quitaba las ganas enormes que tenía de besarla y más.


Es una lástima que no estés conmigo

cuando miro el reloj y son las cinco

y soy una manija que calcula intereses

o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas

o un oído que escucha como ladra el teléfono

o un tipo que hace números y les saca verdades.

Llegado el día temprano me preguntó por teléfono "¿a dónde vamos a ir?", "qué te parece si vamos a bailar cerca al Boulevar de Los Olivos", "bien, a las 10 pm está bien y regresamos temprano"; y asi fué, el negro llegó a las diez a la casa, su hermana estaba en un pequeño jardín delantero hablando con un chico, me miraron, me saludaron y el pata se fué y ella me hizo pasar a la sala. La casa era impecable, todo en su sitio, muy acogedor, se veía mucho esfuerzo económico invertido en la vivienda y comenzé nuevamente a fantasear sentado en en short viendo TV, tomándo chela y a ambos lados las dos hermanas jajaja. Entraron las tres a la sala, me puse de pie y saludé a la señora que ya la conocía por que en un par de ocasiones la vi en el trabajo llevando almuerzo de dieta a las chicas; me saludó amablemente y sin invitarme a sentarme comenzó a hacerme preguntas ligeras sobre lo que hacía en mi trabajo de la mañana y de la tarde (ella sabía en qué trabjaba), habló poco del padre, dijo algo como que "él no estaba para cuidarlas" y que ella se había esforzado mucho en hacer de sus hijas lo que son; yo manifesté un halago para las tres y trataba de no quitarle la vista de los ojos dependiendo de quien hablara.

Ya luego de unos 15 minutos dije que "bueno señora, no quisiera molestarla más y permítame salir con su hija por aqui cerca, que se la traigo temprano sin novedad alguna", la menor preguntó por mi carro riéndose, "ya lo boté" le respondí riéndome con ella y caminé hacia la puerta. la doña nos acompañó hasta el umbral y cuando la hermana mayor y yo dábamos el segundo paso hacia la avenida me dijo como si recién recordara algo "señor fulano" (me llamó por mi segundo apellido), nos detuvimos y regresamos un paso, "¿a usted le gusta la torta de chocolate?", "claro señora, me encanta", "bueno, mañana voy a preparar torta de chocolate, me gustaría que venga pero con sus tres hijos"; ¡asu mare! me dije por dentro, "uhhhmm, veré, veré mañana si se puede, gracias" le respondí helado y di media vuelta con mi acompañante y caminamos a tomar un taxi.

La noche ya no fué la misma luego de esto último que dijo la doña; hablamos de muchas cosas tratando de disimular nuestra incomodidad, decidí relajarme después de unos bailecitos, un par de tragos y tomé el toro por las astas; en un aparte del bullicio de aquella discoteca le dije que entendía la preocupación de su madre por ella y de seguro que no le está gustando que su hija salga con una persona 15 años mayor que ella, peor aún que yo no tengo tres hijos, si no cuatro; ¿cuatro? dijo ella sorprendida, "sí, cuatro; uno en mi primer compromiso y tres en el segundo, yo te lo conté, seguro que no me entendistes"; ahi se acabó la fiesta, luego de unos minutos me dijo para irnos y regresamos a su casa.

Es una lástima que no estés conmigo

cuando miro el reloj y son las seis.

Podrías acercarte de sorpresa

y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos

yo con la mancha roja de tus labios

tú con el tizne azul de mi carbónico.


En el camino le dije que no se incomodara, que yo aceptaba lo que ella decidiera y que tenía las mejores intenciones para con ella, su familia y su futuro. Posteriormente hablabamos solo por razones de trabajo, a veces coincidíamos para el almuerzo, la seguí deseando y ella despues de varias semanas la sorprendí un par de veces mirándome cuando muy fresco coqueteaba con una "compañera señora". Luego de la navidad de ese año se fueron las dos hermanas a mejores trabajos y sha.





Si en el primer caso narrado, la madre de la chica (figurativamente) me dió una patada en las bolas, en el segundo caso la doña fue directo a la yugular; ambas fueron letales defendiendo su entorno más preciado; yo asi lo entendí y lo acepté.

A ver, yo actualmente tengo tres hijos varones que este año cumplirán 23, 20 y 18 años, qué pasaría o cuál sería mi reacción si uno de mis muchachos me presentara o lo sorprendiera con una tia que podría ser su madre y me confirmara que son pareja y que la susodicha tiene cuatro hijos; ¿Qué?, ¿me los llevo a pellizcones, le preparo torta de chocolate a ella y a los crios? o mejor le digo ¡Habla Promoción!.

martes, 30 de diciembre de 2008

¿ CON UN POCO DE AMOR ?




Una estimada amiga Trujilana me dijo hace poco, que no había tenido un segundo hijo por que no se había vuelto a enamorar, ¡Caray!, si pues, los hijos son y deberían ser fruto del amor ¿no?; bueno, a veces no es asi. Les cuento.
Maroline (pronunciar con acento gringo, asi casi casi como la mamá de los Ingalls), asi se llamaba, allá a finales del 2002 debe ser; la conocía de vista por que trabajabamos en el mismo edificio, el Jefe de mi Area se apareció con ella una mañana en mi oficina, preguntó por el Jefe de Oficina y como no llegaba, me la encargó "Aqui la señorita Maroline viene a colaborar con nosotros, dígale cuál es el trabajo y cuando llegue el Jefe de Oficina lo pones al tanto". Le di la bienvenida, la interrogué sobre sus conocimientos, especialización y conversamos sobre el horario, el movimiento laboral y el trabajo en sí.


No me cayó muy bien esa primera charla, la noté desganada, fría, agarraba las cosas con las puntas de los dedos y casi se muere cuando se enteró quien era el Jefe de Oficina, "pero ¿ese señor ya no se había ido de aqui?" me preguntó bastante sorprendida, "entre hoy y mañana se va" le dije, se agarró la frente y tuvo que barajarla por que justo entró el susodicho, la vió con sorpresa y la saludó por su nombre, ingresó a su Despacho y me llamó, ¿qué novedades? - dijo -, Jefe, la señorita aqui presente se incorpora a nuestra oficina y la estoy poniéndo al día con la chamba, "bien, bueno, yo ya me voy, asi que la dejo en tus manos compadre"; minutos después cuando Maroline salió, el Jefe me llamó y me dijo "negro, te jodistes con esa loca ah, si no la conoces ahora vas a ver, especialmente a la hora de comer", no le tomé mucha importancia al comentario, sabía que el Jefe era "rabo verde" y a lo mejor en alguna oportunidad tuvo algún intento fallido con la chica y por ahi podía venir su animadversión, pese a que esta chica no era una "Miss Perú"; era delgada, muy blanca, blanquísima, de mediana estatura y con una expresión de compungimiento permanente. Un par de dias despues el Jefe se fué a trabajar al otro lado de la ciudad y llegó uno nuevo muy jocoso e igual de "picarón" que el anterior, yo estaba conforme con el nuevo por que mis horarios no debían cambiar ya que tenía que trabajar en otro lugar despues de las 2 pm, no hubo problema en ese sentido y me puse a instruir a Maroline en su nueva función.

"Negro" y "Maroline" se volvieron los nombres más mentados en esa oficina a la hora de trabajar; el nuevo tio no se hacía problemas con ambos, mientras cumplieramos con la documentación y siempre hubiera uno aunque sea, no pasaba nada. Un día coincidí con Maroline (pronunciar con acento gringo) en el comedor a la hora del almuerzo, nos dieron arroz con pollo, yo ya iba por la mitad del plato mientras ella le daba vuelta y vuelta al suyo buscando una posición inexistente, para luego quejarse con una voz lastimera y lánguida "ayyyy.... por qué me han dado una presa taaann graaannnde", se paró y fué a cambiar su plato, regresó y repitió la operación diciéndo "ayyyy.... por qué me han dado una presa taaann chiiiiica", aguanté la risa y me despedí por que me ganaba la hora para ir a la otra chamba. Los fechas siguientes en que me encontraba con ella en el almuerzo fueron similares, "ayyyy.... este arroz está fríiiiiiio", "ayyyy .... este arroz está muy calieeeenteee", "ayyyy.... esta sopa tiene puuuura verdura", "ayyyy... no me gustan las menestras", "ayyyy... a esta chicha le falta azúuuucar"; yo me vacilaba con sus comantarios, por que no demoraba más de diez minutos en comer y salir para la calle, pero los compañeros que se quedaban con ella, luego me comentaban algo alterados lo incómodo que había sido compartir la mesa con Maroline. Lo mismo pasaba con la puerta y la ventana de la oficina, permanentemente las cerraba haciendo ademanes de frío excesivo, se quejaba de lo aburrida que era la tarde (ella trabajaba un día de 8 am. a 8 pm.y al otro no) y tenía esa mala leche de nunca encontrar rápido las cosas, se demoraba mucho buscando archivos y se quejaba del desorden inexistente, para finalmente molesta pedir por favor que yo lo busque. Esos pequeños tips de mi compañera me comenzaron a irritar, no aportaba mucho a mi trabajo y los compañeros del otro turno me dejaban notitas sobre los baches en los avances; yo hacía comentarios suaves sobre el trabajo de Maroline al Jefe actual y este minimizaba el problema argumentando que "la tía es media depresiva"; es ahi que recordé al jefe anterior y sus comentarios, por lo que presaguié un mal final entre ella y yo laboralemente hablando.



Sucedió por aquel entonces que llegó a mi escritorio una PC PIII ¡con parlantes!, para esos tiempos en mi chamba lo máximo, es asi que pude llevar mis CDs y VCDs para cargar la PC, mi trabajo se hizo más entretenido al ritmo del "Buenavista Social Club", "Los Van Van", Silvio Rodriguez, Pablo Milanés y POLO MONTAÑEZ; este último causó una inesperada "buena leche" en Maroline (pronunciar con acento gringo); para mi fue una sorpresa agradable que ella comenzara a tararear las canciones y preguntar por el cantante y titulos de las canciones, comenzó a trabajar con más animo y diligencia, hasta el nuevo Jefe golpeaba con el lapicero el vidrio de su escritorio al ritmo de Polito; las quejas de Maroline fueron reemplazadas por cuestionamientos jocosos a las letras de las canciones ".... por que yo en el amor soy un idiota..." "... si se enamora de mí, ella, si se enamora..." "... y cuando me salga mal, qué le digo a mi señora ....", " ....rio manzanares déjame pasar, que mi novia linda me mandó a buscar....", "..... Por el brillo de sus ojos a travez de su mirada se le nota la necesidad de un beso ....", etc. y todo mejoró en aquel lugar.


Pasados unos meses fui convocado (manu militari) para hacer un Curso en documentación institucional y actualización de normas de tránsito, ocho sábados de 8 a 2 pm, por lo que a fin de salir airoso del mismo, pedí a Maroline que me apoyara con los papeles por la tarde ya que debía estudiar y no me alcanzaba el tiempo, cosa que ella de muy buen ánimo aceptó, por mi parte cada vez que me preguntaba por el desayuno o el almuerzo yo le decía ¡vamos! y comíamos juntos hablando sobre los trabajos que habían pendientes o en curso, ya ni me percataba de su quejidos por la comida "ayyyyy ... que esto, ayyyyy ... que lo otro", no me afectaba en nada lo que dijera, pero a los demás los volvía locos jajajaja. Y bueno, llegó la última semana de mi Curso, exposición y exámen final para el sábado que venía.

El lunes a Maroline no le tocó ir a la oficina, el martes no fue a trabajar, el miércoles no le tocó ir a la oficina y el jueves tampoco llegó, por lo que ya preocupado por el atrazo en los papeles le pregunté a mi Jefe por ella, respondiéndome "tú debes saber pues compadre, qué le has hecho a la mujer que hasta el hospital la has enviado, tiene problemas ginecológicos y tú debes ser el culpable", jajajaja, nos reímos los dos, "nada Jefe, toy correteando otra hembrita, pero ¿qué le pasa a Maroline?", "por lo que yo sé, creo que le falta novio"; dejé de preguntar sobre ella y pedí un plazo mayor para evacuar mis trabajos por cuestiones del Curso, hasta que llegó el sábado del exámen final.


De 8 a 10 de la mañana hubieron exposiciones de los compañeros, para luego darnos 20 minutos de "descanso" antes de seguir con el segundo grupo donde estaba yo, a las 10 salí corriendo al baño y a la cafetería, me pedí dos panes, (chorizo y hot dog) más un café cargado; cuando buscaba mesa para sentarme divisé a Maroline rezándole a una infusión, me acerqué y sentandome le dije "Maroline, qué es de tu vida, qué tienes, qué te pasa", ella sobándose los ojos dijo "ayyyy negro, estoy mal, mal, mal; no se que hacer", yo que me moría de hambre y me ganaba la hora, apuraba a la chica con el pedido y le decía para animarla que era una exagerada, ya que yo suponía una infección urinaria (que de eso sé mucho), "pero qué tienes pues mujer, de todo te haces problema", le dije mientras procedía a darle el primer mordisco al pan con chorizo; "me van a sacar el útero" dijo y se quedó en silencio. La verdad amigos es que yo seguí comiendo, (a ver, pongánse a contar o miren sus relojes y dejen pasar entre 10 a 15 segundos, ¿ya?, ok; bueno, ese es el tiempo que demoré en procesar la información, cuando dijo lo que me dijo), yo estaba full concentrado en el chorizo y en mi mente cual buscador del "Picassa" vinieron las imagenes del colegio sobre los organos sexuales femeninos (láminas), me topé con los las trompas de falopio, ovarios, vagina y el útero, pero no me cuadraba lo de "sacar el útero"; un escalofrió me invadió de golpe cuando hice la analogía con los organos sexuales masculinos, no me quize ni imaginar como sería "sacarme algo" de "mis partes"; dejé de masticar lentamente mientras miraba el chorizo mutilado dentro de lo que quedaba del pan, tomé un sorbo de café para pasar la comida y ya muy suave pregunté "¿pero estás segura, por qué tendrían que hacer eso?", ella algo abrumada me dijo algo sobre "miomas" o "fibromas" no recuerdo bien, pero que le estaban causando muchos problemas y debían actuar de una vez para evitar más complicaciones, (pucha, me puse peor, por que me imaginé a los fibromas como fideos pequeños, algo gruesos y los comparé con los hot dog que sobresalían del otro pan); yo insistí en el hecho de que a lo mejor podía haber algún tratamiento para que mejore su salud sin llegar a operarse, diciéndome "bueno, tendría que salir embarazada, para que cuando naciera mi hijo, de manera natural expulsaría el problema", "ya pues - le dije algo emocionado - embarázate y ya ta' ", "¿asi, y con quién?" me dijo melancólica, "además justamente el problema que tengo también impide que pueda salir embarazada", pucha que la verdad que ya estaba algo aturdido con la conversación, una palmada en la espalda fue la campana salvadora que me sacó de ahi "están cerrando la puerta de la clase"; yo salí corriendo mientras le decía a Maroline que a las 12 era el siguiente "recreo" y seguríamos hablando.



La exposición que di me hizo olvidar mis fantasías mutiladoras sobre lo conversado y llegadas las 12 corrí nuevamente al baño y al pasar por la cafetería metí la cabeza sin ver a Maroline, cuando fui a mi oficina para hacer unas llamadas, la encontré con la mirada perdida frente a su PC; "Maroline (pronunciar con acento gringo por favor), a ver, a ver. dime, ¿cómo es eso de que con quién te puedes embarazar?, no tienes un novio, enamorado, ex novio, amigo cariñoso, pretendiente, no sé, alguien en quien tú confies y puedas evitar la operación, ¿o a lo mejor no quieres tener hijos?", "no negro, sí quiero tener un hijo, ya tengo casi 40 y quisiera uno, pero no tengo novio pues, qué quieres que haga", quize sugerirle la inseminación artificial pero se estaba poniéndo con peor ánimo y nuevamente me ganaba la hora para el exámen final, por lo que me senté frente a ella, le tomé ambas manos y le dije "mira Maroline, si tuvieras un hijo, tú que esperarías del padre?", "¿yo?, no quiero nada - respondió - solo quiero tener mi hijo y no lo molestaría en nada por el bebe, yo tengo mi trabajo, mi casa y mi madre me apoyaría para cuidarlo"; bueno, lo que pasó luego no lo recuerdo bien, o no lo quiero recordar, pero al parecer, estoy casi convencido que me ofrecí para dicha misión, no se si explícitamente o con alguna metáfora, pero salí para mi exámen con la sensación de haberme ganado el cielo con dicho acto.



El exámen duró cerca de 30 minutos, luego hubo 30 minutos más para evaluar el puntaje y la suma de la exposición y del exámen daba un resultado con el detalle de los primeros puestos del Curso, y jejeje, adivinen quien se ubicó en el 1er Puesto, si señores, luché durante y después de la ceremonia para que en mi Certificado o Diploma figure que yo era el primer puesto y nada, argumentaron que en ese tipo de situaciones no se estilaba ese detalle, pero que podía pedir una constancia de ello para uso institucional; la última hora la dedicamos a premiarnos, felicitarnos, tomarnos fotos, hacer brindis y darle curso al buffet de bocaditos, gaseosas y vinos, para luego fugar en mi carro hacia el norte con los que pudieran entrar a seguir celebrando; decidí aprovechar el viaje y pasar por mi otra chamba para cobrar mi semana y cuando me retiraba con mi sobre, me pasaron la voz de la sucursal que estaba a unos 20 metros. STOP.

Para aquel momento que he narrado, yo salía de mi tumultuosa ruptura con María (ver en este Blog PAPI Q.E.PD.) y de otra relación fallida con "una chica de su casa" que ya les contaré; entonces libre de "compromiso", me había tomado la libertad de "abrirme" a las féminas que de una u otra forma compartían labores conmigo, y de esa "apertura" tuve una inclinación especial por una chica ya madurita (35 años), guapa, elegante, muy trabajadora y de un carisma para la atención al público, que hizo lamentarme no haberla conocido mucho antes, puesto que la compañera estaba casada y tenía una niña de 10 años; en fin asi es el destino. Como decía, con la libertad de no estar relacionado con nadie, pude abiertamente con bastante mesura estar atento a cualquier "acercamiento" femenino, siempre y cuando no me generara compromiso alguno; es asi que durante un par de meses me dediqué entre trabajo y trabajo a firtear con la compañera casada y ella a hacerlo conmigo, bromeando mucho sobre nuestro "futuro romance"; una de las tantas noches que con mi auto le daba un "aventón" a los compañeros del trabajo a parte de la ruta hacia sus casa, mi amiga "la señora" algo melancólica me comentó que hace mucho tiempo se había separado de su esposo por una y mil tropelias del satanás y maltratos físicos; yo por obvias razones me alegré con la noticia, pero por mesura callaba mis anhelos, y es que hay un detalle que no les he dicho, la compañera en mención aparte de las cualidades que he descrito lineas arriba, tenía esteee, uhhmmm, un par ... uhhmmm, esteeee ... de .... esteeee ..... senos ... grandes .... etee .... y redonditos ¿ya?; es que amigos, yo nunca tuve una novia o pareja "teutona" pues, no se si es una maldición o la suerte mía que todas las mujeres que han pasado sentimentalmente por mi vida, no han sido de senos grandes, una incluso era plana, yo tenía más "teteras" que ella, asi que la "compañera señora" que tenía sus blusas que se rebalsaban con esos dos "cocos" (por lo bronceados y no por peludos como dijo mi pata Juancho) me había movido las hormonas además del corazón. NEXT.


Ahora volvamos a donde nos quedamos, la "compañera señora" ese sábado por la tardecita, al ver que salía de la oficina principal y me iba sin decir nada, me hizo llamar, al acercarme a su cubículo me preguntó ¿y tu exámen, que tal?, yo muy serio sin mirarla le dije ¿adivina?, ¡negro, te jalaron!; jajaja, ¡no mujer!, me reí mucho y le conté lo del primer puesto y las fotos y la celebración y no pude contar más por que mientras nos abrazabamos me dio un besote en la boca con tirabuzón incluído, ¡que rico!, para luego parapetarse tras su pupitre y hacerme señas con las manos como que alguien venía; pucha, medio aturdido salí hacia mi carro por que los patas me rompían el claxon y me quedé con ese beso que me duró hasta el lunes. Lo que quedó del día y el domingo entero, intenté un par de veces llamarla a su celular o a su casa, pero no tuve el valor y finalmente decidí esperar verla en el trabajo al empezar la semana y hablar sobre nosotros; yo estaba más feliz que perro con dos colas, era demasiado bello lo que me pasaba para ser verdad, lo diferente a los anteriores casos es que esta mujer no era una "jovencita" y por lo tanto podía llevar con más prudencia y sensatez una nueva relación sentimental o sexual no sé.



El lunes muy temprano llegué a mi chamba principal, me puse mi uniforme e ingresé a la formación en primera fila por ser uno de los más altos, hacia algunos comentarios de la celebración pasada con los compañeros del costado cuando un hincón suave a la altura de la cintura me hizo girar inmediatamente; era Maroline (pronuncienlo como ya saben), les aseguro que no me había acordado pero ni un segundo de mi amiguita desde que entré a mi exámen el fin de semana pasado, solo me quedó saludarla amicalmente, darle un beso en la mejilla y hacerle una seña que luego hablabamos por que ya sonaba el Himno Nacional, no recuerdo si canté las sagradas notas, no recuerdo haber saludado a la bandera, no me acuerdo si giré a la derecha a la izquierda o di media vuelta, lo que si recuerdo es habermela pasado lamentándome haberme ofrecido como "padrillo", estaba en plena lamentación interna cuando escuché ¡rompan filas!, grité muy fuerte ¡Viva el Perú! y salí disparado hacia cualquier lugar, tomé desayuno lo más lejos posible del trabajo y buscaba como hacer para explicarle a Maroline que no quize decir lo que dije, o que no quiero hacer lo que ella cree que iba a hacer; pucha, lo único que me quedó fue ignorar el tema y distanciarme lentamente de ella; caricho, fue muy penoso para mi ver su carita de Maroline hablandome muy atenta, recuperada a como había estado dos dias antes.

Llegada la 1 pm me fui al otro trabajo y me cambió el ánimo al llegar y encontrarme con aquella sonrisa de esa boca morena que me había estrujado los labios y aquellos "cocos" henchidos o hinchados que me daban las "buenas tardes mi negro, como te fué el fin de semana, seguro que te emborrachastes", "si mi amor, me emborraché pero de amor por ti"; lo que sucedió luego no me lo esperaba, ella me llevó a su espacio y me explicó que lo del sábado fue solo un impulso y que no iba a volver a pasar, ¿ya mi negrito? mientras me sobaba las dos manos, casi me da "la garrotera", nunca me habían dado una patada en el poto tan cariñosamente, solo me quedó decirle que asi iba a ser y me puse a realizar mi labor diaria en dicho lugar; los acontecimientos venían tan rápido que pasaba de frío a caliente en un instante conforme me acordaba de una y de la otra situación.



Esa semana fue terrible para mi, al tercer servicio (cinco dias), ya Maroline empezó a caer en la cuenta que yo no pensaba acceder a lo propuesto, asi que su semblante y su actitud hacia mi y hacia todos empezó a cambiar, como contraparte la "compañera señora", se desacía en mimos conmigo para quitarme lo "jetón"; es que me habia hecho ilusiones muy rápido por culpa de aquel besote, y aunque si bien es cierto, en cuestión de mujeres, las piernas son mi punto de fetiche por defecto, aquel deseo o curiosidad de tener sobre, bajo, entre, dentro, o en un "ruso" esos "cocos", me quemaba muy despacio.



Por ratos me sentía como Maroline, ya no quería estar en ninguno de los dos lados, solo la música y mis videos cubanos me sacaban de lo abstraído en que a veces me ponía y encima mi Jefe me llamó la atención por que ya había pasado una semana del fin del Curso y la documentación seguía atrazada; a la semana siguiente durante cuatro dias seguidos procuré avanzar como pude la chamba en la PC y le pedí a Maroline que imprimiera, compaginara y pusiera grapas al trabajo para presentarlos al man, lo que hizo la señorita fue mandarme a la mela literalmente, me recordó que ella no era mi empleada y que yo no tenía por que darmela de "mandoncito", "si quieres tu trabajo hazlo tú mismo"; yo que sabía el motivo de aquella reacción, solo callé y dejé una nota para que mis compañeros de la tarde lo hicieran. Nunca más se pudo recomponer la armonía con Maroline, un par de meses despues se fue a otra oficina, más creo que por que yo andaba insoportable cantando y bailando por todo el edificio, desde que la "compañera señora" semanas atrás me secuestrara en mi auto, reafirmara su separación, me llenara de besos, confesara que queria estar conmigo y empezaramos a hacer el amor dejando un día en mi casa.

Hasta ahi no más les cuento, los detalles de este último episodio para la próxima. Siempre que me acuerdo de lo sucedido con Maroline (no se olviden del acento), me pregunto ¿y si hubiera pasado lo que dije que iba a pasar?, la criatura tendría como seis añitos, pucha, imposible no conocerla, verla o compartir momentos con él o ella ¿no?, eso creo, en fin; espero que ambas les vaya bien solas o acompañadas. ¡Ah! y les adelanto pues que los "coquitos" no eran de verdad, se convirtieron en toffes a la hora de la hora, ¡esos sotenes con pizarra! mira lo que hacen pues.

sábado, 15 de noviembre de 2008

CIERTA HISTORIA DE TERROR






¡Jalohuiiiiiinnnnnnnnnn!, ¡Jalohuiiiiiiinnnnnnnnn!; detesto ese corito de enanos por la calle bien agarrados de las manos jalando a una mami alborotada y llena de bolsas donde chapar caramelos, galletas, en fin, lo que caiga en cuanta tienda o casa les paren bola; mis hijos cuando eran niñitos corrieron igual suerte, su madre y mis cuñadas los llevaban cruzando el puente Angamos en la Via Expresa y tomaban por asalto Miraflores, regresando con su botín a sacarme cachita, mientras yo le daba duro al criollón musical con mi cuñado. Este último 31 de octubre estuve trabajando en la calle y me la pasé toda la tarde y parte de la noche deteniendo vehículos para que esos "locos bajitos" puedan cruzar la calle sin problemas mientras me miraban y estirando la mano me decían ¡Jalohuiiiinnnnnn!; yo de mis adentros con una sonrisa respondía caleta ¡Fuiiira de aqui!. Una tía con su nietos que iba por la calle me dijo muy alegre ¡Feliz Jalohuiiinnnnn!, ¿Juatttt?, ¿Felíz qué?, ¿existe un Felíz Jalohuiiinnnn?; no jodan pe.


Dice el internet sobre el Halloween : En realidad la celebración llamada Halloween es el día más satánico en el calendario pagano. Ningún cristiano debe participar en la celebración de las actividades llevadas a cabo ese día. En mi iglesia se han organizado varias otras celebraciones alternativas, a las que han bautizado "carnaval divino" para los niños. Si no lo hacemos, ¡los niños no entenderán! Al ser tan pequeños y llenos de vida, ellos ven que en la escuela todo está siendo organizado para la gran celebración de Halloween, y sin embargo, sus padres (los miembros de la iglesia a donde asisto) no están entusiasmados por lo que ellos ven que será una gran celebración. La realidad es que en nuestra iglesia estamos intentando darle a nuestros niños alguna celebración alternativa para que no tengan la motivación de irse a celebrar una fiesta que en sus entrañas está dedicada a la alabanza de fuerzas malignas.
Durante la celebración de Halloween, los niños se visten de brujas, duendes, fantasmas, pequeños demonios, y adivinos. Todos estos son representantes del reino de las tinieblas. Los juegos jugados durante Halloween promueven miendo en los niños y se basan en casas tenebrosas llenas de telas de araña, sangre, esqueletos, gatos negros, murciélagos, y cuartos oscuros. Pero la celebración no es completada hasta que no aparece la gitana con su bola de cristal para decir la suerte de los participantes.

Bueno, aquella señora y de seguro que la gran mayoría no tiene idea de lo que "celebra", en todo caso al verlo por el lado amable, esperemos que los chicos le pierdan el miedo a lo "desconocido, pagano o diabólico" (si es que se permiten esos tèrminos).


De chibolo la pasaba mal cuando mis viejos se iban fuera de casa en la noche y me quedaba con mi hermano acostado en la cama que se ubicaba en un "altillo" a poca distancia del techo, todos los sonidos del mundo convergían en aquel lugar, nos tapabamos la cara hasta que descubríamos que eran los gatos que hacían su ronda nocturna por la zona con bronca incluída. Cuando nos mudamos al sur de la ciudad, aprendimos a convivir con la oscuridad, no exagero que a oscuras jugabamos trompo, bolitas, lingo, hasta le dabamos a la pelota; el miedo solo se podía plasmar en alejarte de tu zona de amistades y que un choro te de un garrotazo por un sencillo, nada más; sin embargo, cuando a esa edad viajabas a Lambayeque cambiaba la cosa; Chiclayo, Ferreñafe, Pimentel, Sta. Rosa, Pátapo, Tumán y particularmente Chongoyape, encerraba y de seguro que sigue encerrando un halo de misterio lleno de historias de terror, dignas de cualquier "noche de brujas". Amanecer por aquellos lares era una explosión de sensaciones, comer queso, biscochuelos, café pasado, pescado de rio, cerdo, pato, pavo de corral, cuyes; jugar pelota en una cancha bañada en "pajilla" (aquella cáscara dorada que encierra al arroz no procesado), cazar lagartijas, amarrarles una pita en la cola y correr con ellas, intentar subirse a un caballo o burro suelto por la zona, trepar arboles y comer mangos en cualquier estado, bañarse en la acequia, atrapar mariposas y "avioncitos" para guardarlos en un frasco de vidrio, en fin, trepar cerros y lidiar con los zancudos; pero todo lo descrito desaparecía llegada la noche, luego de bañarse venían las reunas de adultos con niños, adultos con adultos o niños con niños, en donde salían a relucir las historias más inverosímiles sobre aparecidos, fantasmas y cuanto difunto conocido hubiera pisado aquellas tierras y buscaba que atormentar a sus habitantes. Ya se imaginarán que a nosotros "Los Limeños" dichos relatos nos dejaban con los ojos y la boca abierta, sin ganas de moverse de la ubicación encontrada, peor aún a la hora de dormir, imposible dejar de pensar en los "duendes" que de seguro aquella noche bailarían en la sala de la casa o al pie de tu cama, buscando un chibolo que llevarse. ¡Carajo, que miedo!; pero a la vez saboreaba aquellas historias y les prestaba mucha atención a los detalles, para que a mi retorno a la Capital, pudiera trasmitir con puntos y comas lo escuchado y vivido.




Yo no creo en fantasmas ni aprecidos ni nada que se le parezca, tengo problemas con las pesadillas, eso sí, al intentar dormir me coloco boca abajo por que siento mucha relajación, y al igual como me pasa con todo lo que me causa placer, me dejo llevar y juaa, me viene los sueños desagradables sobre disparos, peleas, accidentes, tragedias ajenas y propias, pero que al menos puedo detenerlas en el momento que logro ubicar que estoy dentro de una pesadilla (¿cómo?, no me pregunten); el mes pasado desde mi cama veía de madrugada una película sobre un cazador de vampìros llamado Van Helsing o algo asi, en donde salen volando unas vampiras calatas (aunque me han dicho que tiene unas escamas), la dejé a la mitad y me dormí, pero horas más tarde me despertaron esa vampiras desnudistas que me atraparon con unas garras por el pecho y me levantaron de mi cama hacia el techo, pucha que luché espantado por la situación, logré zafarme y al caer pesadamente sobre la cama, desperté muy agitado, carajo, a los tiempos no tenía una tan brava; la película de marras me ha seguido durante todo el mes de Octubre, por donde iba y había cable me tropezaba con ella, por dar la contra me puse a ver otras del mismo género para olvidarla y me dio buenos resultados con "Un hombre lobo en París", me reí mucho y muy buenos sus efectos especiales.




Bueno, seguimos; el 85 trabajaba en el Ministerio del Interior, mi jefe directo era un Sargento arequipeño de aquellos que ya no existen, esos que te enseñan y te castigan si no aprendes, una mañana me llamó muy intrigante a su escritorio, me habló algo desconcertado y me dijo, "Negro, carajo, me ha pasado algo que me tiene atontado; mi hija anoche estaba a eso de la 11.30 hablando por teléfono en la sala de mi casa y se puso a dar de gritos, salimos corriendo con mi mujer y mi hija estaba en shock, dice que vio a su tía pasar de la puerta de la sala hacia los dormitorios, y esa tia es difunta hace años compadre, no sé que pensar, ¿tú que dices?", "no sé jefe, la verdad yo no creo en esas cosas, a lo mejor su hija se ha sugestionado y le habrá parecido", "no negro, tú conoces a mi hija, ella es bien centrada, no es neurótica, ni nada, mi hijita está muy nerviosa", "Pucha jefe, qué le puedo decir, a lo mejor pues es una señal", "sí, yo pensé lo mismo y llamé a mi hijo que está en Alemania, pero nada, todo bien, mi hijo se ha preocupado también y está tomando sus providencias, por siaca". Yo conocía a la familia del Sargento Portugal por que me vendió unos enseres de segunda en su casa en la Urb. Los Precursores frente a Plaza Vea en Surco y su hija trabajaba también en el Ministerio, ella era rubia, delgada, de una apariencia serena y muy femenina, no me pude pronunciar más sobre aquel tema en ese momento, pero un par de horas más tarde sucedió lo inesperado; el Sargento Portugal se apareció frente a mi escritorio muy lentamente, puso ambas manos sobre el tablero, me miró fijamente con sus ojos sarcos y me dijo "¿te acuerdas lo que te conté de mi hija y lo de anoche?, pues, acaba de llamarme mi esposa y dice que esta mañana a fallecido el esposo de esa señora"; ¡a la mela!, se me pararon los pelos y quedé en silencio, el sargento dio media vuelta y se sentó en su escritorio y se puso en "posición vallejiana" y de cuando en cuando volteaba a mirarme y movía la cabeza como diciéndo ¿y ahora qué opinas?, yo solo abría las manos y respondía en silencio "qué puedo decir Jefe, me tiene que pasar para creer".



El 91 y el 93 sufrí pérdidas familiares irreparables, irremplazables e inolvidables, por un corto espacio del 93 me mudé con mi señora e hijos a casa de mis hermanos a fin de estar juntos en aquel trance y luego de una semana fui a mi casa para ver como estaba, eran como las 6 de la tarde, ya empezaba a oscurecer, me puse a recoger algunas cosas que se necesitaba y por mientras puse un cassette de Silvio Rodriguez a volumen moderado, habrían pasado casi 15 minutos y ya preparaba mi salida cuando la música dejó de sonar, ingresé a mi dormitorio y al prender la luz el cassette estaba en movimiento, la luz de encendido de la radiograbadora también pero no se escuchaba nada y ¡plump! sonó un estruendo muy fuerte de la zona trasera de la sala que me hizo saltar hacia el lugar, yo solía colocar en ausencia un tazón metálico sobre la perilla de la puerta que protegía la parte trasera de mi casa, de tal manera que si alguien intentaba forzar el ingreso, esta caía y generaba el estruendo que casi me mata derl susto, es ahi también que al regresar al cuarto la luz que había encendido comenzó a oscilar; no negaré que me entró un escalofrío por las cosas que estaban sucediendo, pero me senté en la cama y mirando al cassete dar vuelta sin que se escuchara nada, me dije en voz baja "si alguien quiere decirme algo, pues aqui estoy, no tengo nada pendiente con nadie asi que aqui estoy", para luego apagar el equipo de sonido, apagar la luz, colocar de nuevo el tazón metálico sobre la perilla e irme por donde vine; cuando pasaba por una panadería a media cuadra de mi casa, vi que la luz del negocio oscilaba, por lo que ingresé y saludé a mi vecina y al preguntarle por la luz me dijo "Ay vecino, toda la semana estamos con este problema de la baja de tensión, mis equipos se malogran y no funcionan como deben ser", recién ahi encontré respuestas a lo que pasaba con el funcionamiento irregular de la radio grabadora, la luz y en fin, lo del tazón pasaba por una cuestión de inercia; todo tuvo una explicación lógica y me fui tranquilo de mi casa.



Pero volvamos a fines del 85 o comienzos del 86, como muchos de ustedes recordarán, aquellas epocas convivíamos ya de manera natural con los apagones, lo raro era que tuvieramos luz un día completo; con un grupos de colegas y compañeros de promoción habiamos acordado encontrarnos en una fiesta por la Av. de La Marina en San Miguel un sábado a eso de las 8 de la noche; mi madre estaba muy disgustada conmigo por aquella salida ya qe eran las 6 pm, no había luz y le preocupaba que fuera tan lejos en esas condiciones, por aquel entonces tenía 20 años, casi un año trabajando y bueno, era imposible quedarme en casa un sábado por la noche, pese al apagón y a la caza de autoridades que hacía Sendero Luminoso por aquella época. Casi como jugando y a medio vestir salí de mi casa antes de las 7 de la noche, llegué a la esquina de mi barrio para ver si alguien más se unía a la aventura tonera, solo encontré a mi pata "Feola" (adivinen el por qué de la chapa), quien luego de saludarme me dijo "oe causa, ahi arriba detrás del árbol, hay una jerma que creo te está buscando jeje, hace rato está ahi), agudicé la vista y efectivamente, pese a que ya estaba casi oscuro, se veía una silueta femenina escondida tras un árbol y bueno, todo "sapazo" fui a ver quién era aquella chica de talla regular, figura agradable, vestía un jean oscuro, una chompa delgada clara con aplicaciones andinas, usaba unos "escarpines" (una prenda de lana que va del tobillo hasta las rodillas por fuera del pantalón), un gorrito de lana medio "aboinado" muy de moda debido a la novela "Carmín", cabello negro hasta los hombros; no lograba ver su rostro por que me miraba de costado y me daba la espalda, le hablaba juguetonamente sobre su presencia en el lugar y casi luego de 15 minutos de jugar con su cabello y su hombros intentando verle la cara de frente, me dio su nombre y a mi insistencia au apellido, dijo que esperaba a su amiga Rocío, toda la información fue sacada por cucharitas; la convencí de irnos a tomar una gaseosa para saber más de ella y caminamos calle abajo. Era blanca, muy blanca en contraste con su cabello, yo que siempre he tenido debilidad por las blanquiñozas, me iba "emocionando" a cada paso que dabamos, y es que la señorita no sabía que yo tenía otros planes para ella.






Yo tenía alquilado un cuarto en un edificio a unas cuadras de la casa de mis padres, donde muy seguido me refugiaba con mi pareja de ocasión para escuchar musica y crear música en posición horizontal, asi que hacia dicho lugar la llevé a la "mudita", en el trayecto me enteré que era Chinchana y que su madre y hermanos vivían allá, pero que tenía familia por mi zona y que buscaba a su amiga que no veía y que bla bla bla, mientras compraba las gaseosas, cigarros, abria la puerta del edificio y la ingresaba al cuarto, iba en aumento la excitación por la compañía que tenía; prendí una vela y la radio a pilas, se escuchaba levemente algunas baladas en ingles, le acariciaba las mejillas, su cabello, le decía lo bonita que era y muy despacio besaba sus labios rojísimos, le contaba sobre mí y mi familia, la puse de pie y muy despacio le metí mis manos por debajo de su chompa, tratando que los besos fueran más apasionados, comenzé a recorrer levemente su cuerpo con ropa y en momentos que luchaba disimuladamente con el botón metálico de su jean, me percaté que la chica estaba llorando en silencio; pucha mare, me detuve inmediatamente y traté de calmarla limpiándole las lágrimas, pero su descontrol iba en aumento, por lo que al decirme ella que quería irse, le dije que sí, "vamonos ya"; ella se abalanzó sobre la puerta y la empezó a arañar como si fuera un perrito, yo un poco sorprendido por aquella reacción, me acerqué y levemente la cogí por los hombros abriédo la puerta, apagué todo y fui tras ella, le sujeté un brazo para que no se tropezara en las escaleras y salimos a la calle.

Todo estaba oscuro, solo los autos que pasaban nos alumbraban para vernos ambos y caminamos de regreso de donde vinimos, yo trataba de disculparme por lo atrevido de mi accionar, pero ella decía que solo quería irse a su casa y que no la acompañara, yo terco la seguía unos pasos detrás y ella se detenía de cuando en cuando para decirme que me vaya; habiendo caminado casi media hora lentamente tras ella, me di cuenta que ya estaba fuera de los límites que yo conocía de mi barrio, pero más era mi necesidad de reconciliarme con la "mudita" y que me diera una segunda oportunidad de verla y portarme como corresponde, asi que seguí tras ella solo con unos metros de distancia; ya en un tramo casi sin salida se detuvo y me acerqué y me dijo muy molesta y suplicante "vete por favor, ya no me sigas", por lo que me quedé parado mientras veía que se perdía en la oscuridad, calculé una distancia como para pasar desapercibido y avancé rápido y me pegué a una pared y me puse de cuclillas al ver que se detuvo, estaba así con la mirada muy afinada a su figura cuando , plap, plap, plap, palp; asi como cuando revienta la canchita, sentí mis sentidos al empezar a encenderse los focos de los postes de luz de aquella calle y de toda la zona, seguido de ¡yeaaaahhhh!, ¡biennnnnn!, ¡bravooooooooo!, y la estampida de chiquillos que salían de sus casas y brummmm, una puerta se abrio tras de mí y caí hacia adentro de espaldas, ¡qué pasa carajo! me gritó un tio asustado con mi irrupción, "nada, nada amigo, disculpe" y salí rápido limpiandome la ropa, corrí hacia donde había estado parada la chica y nada, no la veía, me di la vuelta por las calles continuas y nada, ya no estaba, asi que resignado pero mirando alrededor, empecé la retirada mirando la zona en la que estaba, encontré un par de conocidos en la ruta e intenté preguntar por la chica, pero no encontraba las palabras para describirla pese a saber su nombre y apelido (cosa que hoy no recuerdo).




De vuelta a mi esquina vi algunos patas que ya se sobaban las manos y proponían unas chelas sabatinas, fui a mi casa, me bañé, me cambié y pese a la molestia de mi madre salí muy rápido con dirección a la casa de mi "yunta" "el flaco" para ir a San Miguel al tono; en el trayecto nuevamente se fue la luz, ta' mare y definitivamente con "el flaco" decidimos ya no ir por seguridad y nos tomamos con su tio (también arequipeñazo) media botella de Pomalca, mientras les contaba lo pasado con la chica "mudita". El tio de "el flaco" quien escuchó atentamente mi relato, sentenció "hijo, esa es una muerta", jajaja, me reí sin ganas, ¿ah te ries?, "es que yo no creo en esas cosas maestro"; "mira chibolo, yo conozco varias historias de esas y solo salen vivos los de corazón fuerte como tú, si no ya estuvieras babeando en tu cama"; "el flaco" no sabía si reirse o ponerse serio, me miraba y me preguntaba todo sobre la chica, su pelo, su cara, su palabras, en fin, yo solo podía decir que no podía ser una muerta pues "si le he agarrado el poto varias veces"; finalmente ya medio movido, siendo hora avanzada y la luz sin volver, me regresé a mi barrio; en el trayecto del taxi iba pensando en todo lo que había pasado buscando algún dato suelto que me permitiera ir a buscarla en algún lugar de la zona, pero nada, nada me aclaraba sobre el punto, me junté en la esquina con Feola quien quería detalles sobre "el levante", "yo te vi que te fuistes con la chica para abajo, habla pe", lo evité y a otro con más confianza le conté todo, quien no me dejó terminar y se levantó de la vereda en q estabamos sentados y me dijo "te cagastes, una muerta huevón, te jodistes, jajaja, que feo loco"; yo riéndome repetí "yo no creo en esas cosas gil, muertitas a mi, que venga de nuevo y la chifo de verdad"; ligeramente la noticia corrió entre los presentes, algunos lo tomaron en serio pero la mayoría pensaba que era un invento mío; ya casi de medianoche, hablando con los patas de otras cosas con su respectivo brindis, me vino a la mente una parte del diálogo con la chica "estoy esperando a mi amiga Rocío", me puse a pensar quien de nombre Rocío vivía en la zona y nada, no daba, un par de noches después repasaba mentalmente casa por casa y nombraba a la féminas, fulana, mengana, sutana, perengana, Chio, su hermana, su prima tal ......., ¡Epa!, ¿Chio?, a las Rocíos les dicen ¡Chio!, me fui al toque a casa de mi pata cuya hermana era Chio y cuando me atendió algo intrigada por que eramos conocidos pero sin tema en común de charla, le dije "este, Chio, hola, dime, este, ¿tú conoces a una chica de nombre fulana de tal?, "¿Fulana de tal, tas seguro - me dijo sorprendida - a lo mejor era sutana de tal, su hermana, por qué?", yo tratando de mostrarme coloquial "este, es que me la encontré aqui al frente como a las 7 de la noche el sábado y me dijo estoy esperando a mi amiga Rocío", Chío se llevó una mano a la boca y me dijo susurrante "tas loco, esa chica ha estudiado comigo, pero hace tres años que ha muerto".



Como comprenderan, Chio se metió a su casa entre asustada y confundida, yo creo que dije algo como que seguro me había equivocado con la hermana, me di media vuelta y derechito a mi cama; los días siguientes todo me parecía un mal sueño, caminé por donde estuve la noche en mención y ya no quize ir donde Chio, pero dos semanas después me cruce con ella y conversamos sobre el tema sin poder explicarnos como podía haber pasado algo asi; ella me dijo que solo estudió como tres meses con "la mudita" por que no era de por aqui y que había salido embarazada y se había ido, para luego recibir información en el colegio que había fallecido; no volví a hablar del tema con nadie, siempre he buscado una respuesta lógica a lo ocurrido, tengo dos teorias sobre la verdad, supuse que a lo mejor fue la hermana o que "la mudita" nunca falleció y estaba de paso, me molesté conmigo mismo por lo crudo de mi comportamiento, esa chica podría haber estado sufriendo algún problema médico, sicológico, alguna tara, no sé, por ratos me decía al espejo "ya vez, por carretón", en fin; han pasado cerca de 22 años, sigo sin creer en fantasmas o cosas por el estilo, tengo más miedo a los vivos que a los que se fueron; en estos tiempos de "peperas", VIH, asesinos y asesinas por 20 soles, ni hablar, ni de vainas irse de faldas con desconocidas. La otra noche cenaba con unos compañeros por el mercado de Surquillo, frente a mi mesa se sentó la tía del ¡Feliz Jalohuiiinnnnnn!, pero viéndome muy serio solo me dijo "provecho". (Si supiera).